Anatomía fisiológica de la glándula tiroides.
Alrededor del 93% de las hormonas con actividad metabólica secretadas por la glándula tiroides corresponde a tiroxina y al 7% restante, a triyodotironina. No obstante, con el tiempo, casi toda la tiroxina se convierte en triyodotironina en los tejidos, pero ambas desempeñan funciones importantes. Estas funciones son cualitativamente similares, aunque difieren en la rapidez y la intensidad de la acción. La triyodotironina es unas cuatro veces más potente que la tiroxina, si
bien se detecta una cantidad mucho menor en la sangre y su
duración es más breve.
Anatomía fisiológica de la glándula tiroides
La glándula tiroides se compone
de un elevado número de folículos cerrados (100 a 300mm de
diámetro), repletos de una sustancia secretora denominada
coloide y revestidos por células epiteliales cúbicas que secretan a la luz de los folículos. El componente principal del
coloide es una glucoproteína de gran tamaño, la tiroglobulina, cuya molécula contiene las hormonas tiroideas. Cuando
la secreción se encuentra en los folículos, la sangre debe
absorberla de nuevo a través del epitelio folicular para que
pueda actuar en el organismo. El flujo sanguíneo por minuto
de la glándula tiroides equivale a unas cinco veces su peso, lo
que supone un aporte sanguíneo comparable al de cualquier
otra región del organismo, con la posible excepción de la corteza suprarrenal.
El yoduro es necesario para la formación
de tiroxina
Para formar una cantidad normal de tiroxina se precisan al
año unos 50mg de yodo (ingerido en forma de yoduros) o el
equivalente a 1mg/semana. Para impedir la deficiencia de yodo,
se añade una parte de yoduro sódico por cada 100.000 partes
de cloruro sódico a la sal de mesa común.
Bomba de yoduro: el simportador del yoduro
de sodio (atrapamiento de yoduro)
La primera etapa de la formación de las hormonas tiroideas, consiste en el transporte de los
yoduros desde la sangre hasta las células y los folículos de la
glándula tiroides. La membrana basal de estas células posee
la capacidad específica de bombear de forma activa el yoduro
al interior celular. Esto se consigue mediante la acción de un
simportador del yoduro de sodio (NIS), que cotransporta el
ion yoduro a lo largo de dos iones sodio a través de la membrana basolateral (plasma) a la célula. La energía para el
transporte del yoduro en contra de un gradiente de concentración proviene de la bomba de sodio-potasio ATPasa, que
bombea sodio al exterior de la célula, con lo que establece
una baja concentración de sodio intracelular y un gradiente
para facilitar la difusión de sodio en la célula.
El proceso de concentración de yoduro en la célula se
denomina atrapamiento de yoduro. En una glándula normal,
la bomba de yoduro concentra esta sustancia hasta que su
concentración supera en 30 veces la de la sangre. Cuando
la glándula tiroides alcanza su máxima actividad, la relación
entre ambas concentraciones puede elevarse hasta 250 veces.
El atrapamiento de yoduro por la glándula tiroides depende
de diversos factores, el más importante de los cuales es la
concentración de TSH; esta hormona estimula la actividad
de la bomba de yoduro en las células tiroideas, mientras que
la hipofisectomía la disminuye.
El yoduro es transportado fuera de las células tiroideas a
través de la membrana apical hacia el folículo por una molécula de contratransporte de cloruro-yoduro denominada
pendrina. Las células epiteliales tiroideas secretan también
en el folículo tiroglobulina que contiene aminoácidos de tirosina a los que se unirán los iones yoduro, tal como se expone
en el siguiente apartado (1).
BIBLIOGRAFÍA:
1. Guyton y Hall. Hormonas metabólicas tiroideas. Tratado de fisiología médica. 12a ed. Barcelona, España. Elsevier España, S.L. 2011 p. 907-919.
BIBLIOGRAFÍA:
1. Guyton y Hall. Hormonas metabólicas tiroideas. Tratado de fisiología médica. 12a ed. Barcelona, España. Elsevier España, S.L. 2011 p. 907-919.

Comentarios
Publicar un comentario